Politica climatica

Nuevo orden del carbono: cómo China hace frente al mecanismo de ajuste en frontera de carbono de la UE.

El mecanismo de ajuste en frontera por carbono de la UE (CBAM), como el primer instrumento de arancel de carbono a nivel mundial, está impulsando a China a acelerar la construcción de su mercado de carbono y la transición energética. Este artículo, basado en el último informe del CSIS, analiza cómo China responde al CBAM mediante ajustes institucionales y su impacto de largo alcance en el panorama energético global.

Nuevo orden del carbono: cómo China responde al mecanismo de ajuste en frontera por carbono de la UE

El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea se aprobó formalmente en 2023, convirtiéndose en el primer instrumento arancelario de carbono del mundo, y está reescribiendo las reglas del comercio internacional y la transición energética. Como el mayor emisor del mundo y un importante socio comercial de la UE, la estrategia de respuesta de China no solo concierne a la construcción de su mercado interno de carbono, sino que también influirá profundamente en los flujos de inversión energética global y en la gobernanza climática. El reciente informe del CSIS, *Nuevo orden del carbono: la respuesta de China al CBAM europeo*, señala que China está convirtiendo la presión externa en impulso interno de descarbonización mediante ajustes institucionales, cuyo impacto va mucho más allá del ámbito comercial.

Contexto sectorial: origen del CBAM y evolución del mecanismo

El CBAM es un instrumento de política diseñado por la UE para abordar el problema de la "fuga de carbono". La fuga de carbono se refiere al fenómeno por el cual las estrictas políticas de reducción de emisiones de la UE provocan la reubicación de industrias con altas emisiones, lo que a nivel global no reduce realmente las emisiones. Para evitar este fenómeno, la UE decidió imponer un cargo por las emisiones de carbono incorporadas en los productos importados, de modo que los productores no pertenecientes a la UE asuman un costo del carbono comparable al de las empresas internas. El CBAM se propuso por primera vez en 2019 como parte del Pacto Verde Europeo y se aprobó formalmente en marzo de 2023 con el paquete climático "Fit for 55", lo que marca la transición del ajuste en frontera por carbono de concepto a práctica.

Actualmente, el CBAM cubre seis sectores con alta intensidad de carbono: cemento, fertilizantes, electricidad, acero, aluminio e hidrógeno. Los importadores de la UE deben declarar anualmente las emisiones incorporadas en sus productos y comprar la cantidad correspondiente de certificados CBAM. En el primer trimestre de 2026, el precio de los certificados CBAM se fijó en 75,36 euros por tonelada de CO₂; posteriormente, a partir de 2027, se utilizará el precio medio semanal de subasta de los derechos del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (EU ETS). Esto significa que el precio del carbono fluctuará según el mercado, aumentando aún más la incertidumbre sobre los costos de exportación. Se prevé que para 2028 el ámbito de aplicación del CBAM se amplíe, con un impacto aún más significativo en los países exportadores con altas emisiones.

China se enfrenta en este momento a una doble presión: por un lado, como el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero, su proceso de descarbonización es seguido de cerca por la comunidad internacional; por otro lado, como importante socio comercial de la UE, una gran parte de sus productos de exportación se verá directamente afectada por el CBAM. China cuenta con su propio sistema nacional de comercio de emisiones, cuyo diseño se ha inspirado parcialmente en el modelo de la UE, pero que actualmente aún presenta brechas en cuanto a cobertura, nivel de precios y capacidad de aplicación. El mecanismo de exención por "precio del carbono equivalente" del CBAM, según el cual si un exportador ya ha pagado un costo del carbono equivalente en el país de producción no necesita adquirir certificados CBAM, proporciona en realidad a China una referencia institucional clara.

Novedades actuales: cómo construye China una gobernanza del carbono "creíble"

Según el análisis del CSIS, la respuesta de China al CBAM no es una simple protesta o resistencia, sino que adopta una estrategia pragmática de convergencia institucional. Su núcleo consiste en construir un sistema de gobernanza del carbono que sea reconocido por la comunidad internacional y que, al mismo tiempo, se ajuste a las necesidades del desarrollo interno.En primer lugar, se espera que el mercado nacional de carbono de China se expanda aceleradamente. Aunque la probabilidad de una conexión formal entre el ETS de China y el de la UE a corto plazo es baja, China está ampliando activamente la cobertura sectorial de su mercado interno de carbono, elevando el nivel de los precios del carbono y fortaleciendo el sistema de monitoreo, reporte y verificación (MRV) de los datos de emisiones de carbono. Estas medidas no solo tienen como objetivo cumplir con los requisitos de datos del CBAM, sino también demostrar a la comunidad internacional la seriedad y transparencia de la gestión del carbono en China.

En segundo lugar, China está fortaleciendo el establecimiento y la aplicación de estándares de emisiones de carbono. El CBAM exige que los importadores calculen con precisión las emisiones de carbono del ciclo de vida completo de los productos, lo que impulsa a las empresas exportadoras chinas a desarrollar capacidades más sólidas de contabilidad de la huella de carbono. Los gobiernos locales también participan activamente, brindando capacitación y apoyo técnico a las empresas relevantes para ayudarles a adaptarse a las reglas de gestión del carbono nacionales e internacionales. Este modelo que combina enfoques de "arriba hacia abajo" y "abajo hacia arriba" está acelerando la institucionalización de la gobernanza del carbono.

Lo que es más importante, el CBAM brinda a China una ventana: a través del establecimiento de un mecanismo creíble de fijación de precios del carbono a nivel nacional, China no solo puede reducir las barreras al comercio de exportación, sino también ganar voz en el nuevo orden internacional del carbono. El informe del CSIS señala que esta alineación institucional es una tendencia a largo plazo que refleja la realidad económica de la profunda interdependencia comercial entre China y Europa.

Impacto en el sistema energético: cómo la señal del precio del carbono reestructura la estructura eléctrica y la lógica de inversión

El impacto del CBAM en el sistema energético chino es multidimensional, y su núcleo radica en hacer explícitos los costos del carbono, lo que a su vez altera la estructura de inversión energética y de generación de electricidad.

Desde la perspectiva del suministro energético, el aumento de los costos de exportación de los productos con alto contenido de carbono impulsará a las industrias nacionales de alto consumo energético a acelerar la descarbonización, promoviendo la transición del consumo de energía del carbón hacia el gas natural y las energías renovables. China, como país líder mundial en capacidad instalada de energías renovables, ha visto cómo los costos de la energía solar fotovoltaica y la eólica siguen disminuyendo; la incorporación de los costos del carbono debilitará aún más la posición competitiva de los combustibles fósiles. Se espera que la intensidad de carbono del sistema eléctrico disminuya en consecuencia, reduciendo así las emisiones incorporadas en los productos de exportación.

Desde la perspectiva de la estructura eléctrica, si el mercado nacional de carbono se expande a más sectores, la señal del precio del carbono se transmitirá a lo largo de la cadena industrial, elevando el precio de la electricidad con alto contenido de carbono y promoviendo el comercio de electricidad verde y la absorción de energías renovables. Esto atraerá más capital hacia sectores de energía limpia como la solar, la eólica, el almacenamiento de energía y el hidrógeno, acelerando la inclinación de la estructura de inversión energética hacia la baja emisión de carbono.

Desde la perspectiva de la seguridad energética, reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados también es un objetivo importante de la estrategia energética de China. Las restricciones externas que trae el CBAM pueden impulsar a China a acelerar el desarrollo de su cadena de suministro nacional de energía limpia, logrando así los objetivos de descarbonización al tiempo que se garantiza la seguridad energética.

Sin embargo, la fijación del precio del carbono también implica que los costos de la electricidad pueden aumentar a corto plazo, especialmente para los usuarios industriales que dependen de la electricidad generada con carbón. Esto requiere que China, mientras avanza en la construcción del mercado de carbono, diseñe mecanismos de compensación razonables para evitar un impacto excesivo en la economía real.

Desafíos: de la brecha de precios del carbono a la coordinación de la gobernanza global

Aunque la tendencia es clara, China enfrenta múltiples desafíos en el proceso de responder al CBAM.Primero, la brecha en los niveles de fijación de precios del carbono. El precio del carbono en la UE ya supera los 75 euros por tonelada, mientras que el precio del mercado de carbono chino sigue en un nivel relativamente bajo. Esa brecha significa que los exportadores chinos aún deben pagar tasas elevadas del CBAM durante el período de transición. Cerrar esta brecha requiere un aumento sustancial del precio del carbono a nivel nacional, lo que podría generar presiones inflacionistas y problemas de competitividad empresarial.

Segundo, la calidad de los datos de emisiones y la capacidad de monitoreo. El CBAM exige niveles muy altos de transparencia de datos, pero China aún tiene deficiencias técnicas en el cálculo de las emisiones de carbono en cadenas de suministro complejas. Garantizar la precisión y la coherencia de los datos es un desafío clave para que el mercado de carbono chino obtenga reconocimiento internacional.

Tercero, la incertidumbre política. El CBAM se encuentra todavía en un período de ajuste normativo, y la ampliación de su alcance en 2028 podría generar nuevos costos de cumplimiento. Al mismo tiempo, la legislación del mercado de carbono doméstico chino sigue perfeccionándose, y esta doble incertidumbre dificulta que las empresas elaboren planes de inversión a largo plazo.

Cuarto, la competencia a nivel de gobernanza global. Si la convergencia institucional de la gobernanza del carbono entre China y Europa se profundiza, podría formarse un gran bloque comercial de ajuste del carbono, del cual Estados Unidos podría quedar excluido. Esto no es solo una cuestión económica, sino también estratégica, que podría afectar la cooperación transatlántica y el orden comercial global. El informe del CSIS advierte específicamente a los formuladores de políticas estadounidenses que presten atención a esta dinámica.

Perspectivas futuras: transición energética y competencia global bajo el nuevo orden del carbono

De cara a los próximos 5 a 20 años, es muy probable que el CBAM se convierta en un catalizador de la convergencia global de los precios del carbono, y la respuesta de China determinará su posición en la transición energética global.

A nivel nacional, China aumentará gradualmente el nivel de los precios del carbono, ampliará los sectores cubiertos por el mercado de carbono y fortalecerá la alineación con las normas del comercio internacional. Esto impulsará la actualización tecnológica de sectores de alto contenido de carbono, como la electricidad, el acero, el aluminio y la industria química, al tiempo que creará espacio de mercado para tecnologías emergentes como el hidrógeno, el almacenamiento de energía y las redes eléctricas inteligentes. Las ventajas existentes de China en la fabricación de energía limpia podrían reforzarse aún más con la profundización de la gobernanza del carbono, y la electricidad baja en carbono se convertirá en un pilar clave de su competitividad exportadora.

A nivel internacional, si China logra establecer un mercado de carbono creíble y eficiente, su experiencia podría ser tomada como referencia por otros países en desarrollo, e incluso influir en la dirección de la futura política climática de Estados Unidos. La integración institucional entre China y Europa podría dar lugar a una red de comercio de carbono que abarque las principales economías, remodelando las reglas globales del comercio bajo en carbono. Para las empresas energéticas, la capacidad de gestión del carbono pasará de ser un requisito de cumplimiento a convertirse en una competencia central. Las empresas que lideren la transición hacia bajas emisiones de carbono tomarán la delantera en el nuevo orden del carbono.

En última instancia, el CBAM no es solo un instrumento comercial, sino también un catalizador para la transformación de la gobernanza energética global. Las decisiones de China demostrarán si las presiones externas pueden impulsar eficazmente reformas internas y desempeñar un papel constructivo en la causa común de la descarbonización de toda la humanidad. Como subraya el informe del CSIS, la respuesta de China al CBAM tiene un significado que va mucho más allá del comercio bilateral; se trata de la confianza y la cooperación en el futuro sistema energético global.

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  1. https://www.csis.org/analysis/new-carbon-order-chinas-response-europes-cbamPrimary

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